Asamblea de Cineastas denuncia la censura en el Festival de La Habana y emplaza una vez más a las autoridades cubanas

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Cartel de la Asamblea de Cineastas Cubanos (detalle)
Cartel (detalle) de la Asamblea de Cineastas Cubanos (IMAGEN Facebook / Asamblea de Cineastas Cubanos)

La Asamblea de Cineastas Cubanos condenó este viernes 1 de diciembre la censura –así como su “sostenido ejercicio”– por parte de las autoridades culturales en la isla de los filmes Llamadas desde Moscú, de Luis Alejandro Yero, y (otra vez) La Habana de Fito, de Juan Pin Vilar; ambos excluidos de la programación oficial del inminente Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

“Hemos sabido que el Comité de Selección del Festival, conformado por prestigiosos especialistas que han dedicado toda una vida a consolidar el prestigio de este Festival, ha sido nuevamente presionado para excluir a estas obras de su curaduría del evento”, denuncia el grupo.

“Todos nuestros documentos y declaraciones tienen como punto central el rechazo a cualquier política que implique actos de censura y exclusión contra obras y autores, un perverso modelo que anula ese elemental derecho de cualquier ciudadano de disfrutar e interpretar esas obras por sí mismo”, se lee al inicio del mensaje publicado por la Asamblea, surgida este verano justamente a raíz de un episodio similar, más algunos agravantes, contra el documental de Vilar.

“Nuevamente el Festival de Cine de La Habana es el escenario propicio para que ese sostenido ejercicio de violencia institucional haga acto de presencia”, señalan los que suscriben, y de tal modo remiten a un largo historial cuyo hito inmediatamente anterior fue la purga, en 2022, del largometraje Vicenta B, de Carlos Lechuga. “El argumento de turno es que el país enfrenta una agresión en el campo de la cultura y el pensamiento. Se habla de políticas y obras artísticas colonizadoras, de la urgencia de establecer acciones contra las narrativas que intentan imponernos desde los grandes medios y centros de poder”.

La declaración aparecida en redes sociales cuestiona el barraje simbólico proveniente de la institucionalidad cubana contra, señaladamente, el IV Festival de Cine INSTAR (del 4 al 10 de diciembre) y varias de las películas incluidas en ese certamen de índole trasnacional (entre ellas el mencionado largo documental de Yero).

Dos textos son el fundamento de esa reciente campaña descalificadora: uno aparecido en La Jiribilla y Cubadebate donde, como mínimo, se le endilga a dicho evento de cine independiente “una exaltación del terrorismo contra Cuba” –el documental Veritas, de Eliecer Jiménez Almeida, que presenta testimonios de miembros de la brigada 2506, derrotada en 1961 en Playa Girón y considerada mercenaria por la historiografía oficial– y el breve “Pronunciamiento de la UNEAC por nuevo ataque a la cultura cubana”.

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“¿Pero de cuál guerra cultural estamos hablando?”, se pregunta la Asamblea de Cineastas Cubanos. “¿Acaso se puede enfrentar un proceso de colonización sin una real emancipación cultural, social y política de los individuos y de la sociedad en que vivimos? ¿Acaso es posible descolonizar sin respeto a nuestros derechos y libertades básicas, imponiendo un solo punto de vista, pretendiendo que los artistas y ciudadanos acepten sin chistar las disposiciones emitidas de forma autoritaria desde el poder?”.

En rigor, los infrascritos creen comprender la estratagema del poder: “nuestra Asamblea entiende que cualquier simulacro de guerra cultural enunciado en este momento no tiene otro fin que el de dividirnos como gremio, radicalizando a una parte del mismo para luego criminalizarlo políticamente”. Y advierten, retomando sus reclamos de los últimos meses: “Se pretende eludir así el verdadero problema de fondo: nuestra exigencia a una discusión horizontal sobre la censura y la exclusión en el cine cubano. Hoy se hace más obvio que nunca lo obsoleto de ese modelo de acción que tan gran grave daño ha causado a nuestra cultura y vida cívica en general”.

“Hemos denunciado cómo desde el Ministerio de Cultura varios altos funcionarios llevan largo tiempo controlando, censurando y, en muchos casos, amenazando a los artistas que deciden expresarse de forma crítica sobre los problemas que nos asedian”, se lee a continuación. “Ahí está la principal causa del brutal éxodo de nuestro gremio, sumado a esa estampida en la que se desangra la nación”.

Justamente, el Festival de Cine INSTAR es un espacio que se teje como una red para mostrar el cine cubano que se hace en la diáspora tras la salida –jalonada por no pocas historias de censura y exclusión dentro de la isla– de buena parte de la generación más joven (y no solo) de cineastas isleños. Justamente, sobre la última gran crisis migratoria cubana trata Llamadas desde Moscú, y ese drama nacional se refiere en su denuncia de este jueves el director Luis Alejandro Yero.

‘Llamadas desde Moscú’, del cubano Luis Alejandro Yero, se estrenará en la Berlinale y se presentará luego en el MoMA’s Festival of International Nonfiction Film and Media. (IMAGEN www.berlinale.de)
‘Llamadas desde Moscú’, del cubano Luis Alejandro Yero, se estrenará en la Berlinale y se presentará luego en el MoMA’s Festival of International Nonfiction Film and Media. (IMAGEN www.berlinale.de)

“No son los artistas, ni los cineastas, los responsables de la dura realidad en que vivimos. No son sus obras las que imponen un pensamiento único. El cine no impone, el que impone es el poder”, sostiene la Asamblea de Cineastas frente a una burocracia que no parece dispuesta, en medio de la actual crisis de legitimidad, a cambiar más que lo accesorio (como, por ejemplo, el presidente del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, ICAIC).

Los firmantes –varios de ellos figuras consagradas del cine nacional, como el director Fernando Pérez, el actor Luis Alberto García, y los críticos e investigadores Juan Antonio García Borrero y Gistavo Arcos– aseguran que no aceptarán “la criminalización de la Asamblea ni de los cineastas, mucho menos el intento de separarnos de la nación a la que pertenecemos”, y subrayan: El cine cubano que se hace dentro y fuera de Cuba no le pertenece a una institución ni a un grupo de funcionarios”.

“De forma irrespetuosa e irresponsable estos burócratas de la cultura han emitido calificativos denigrantes hacia los artistas y cineastas que conforman nuestra comunidad”, prosiguen estos artistas e intelectuales en su denuncia. “Hay historias de vida, entrega y sacrificio por la cultura de la nación que son despreciados. Gestos reiterados que demuestran la impunidad con la que estos funcionarios son aceptados y legitimados en su servicio mientras continúan ejerciendo una política cultural excluyente, vejatoria, irresponsable”.

Las prácticas antidemocráticas de la oficialidad cubana son expuestas por enésima vez, así como sus tácticas dilatorias: “Quienes sostienen esa política reductora son las mismas fuerzas que finalmente han logrado controlar de manera directa el ICAIC, empeñadas en montar un simulacro de participación que ignora la voluntad de todo un gremio. Esas mismas fuerzas son las que interfieren, de una manera cada vez más explícita, en la independencia que debe caracterizar al Festival de Cine de La Habana, ratificándolo como una plataforma usada para cercenar, silenciar, amedrentar y excluir”, se dice casi al final del texto.

Los congregados hacen por último “un llamado de atención a la responsabilidad que en esto tiene nuestro Gobierno, empeñado en sostener a este grupo de funcionarios que destruye nuestro cine, nuestra cultura y vulnera los derechos de cada cubano”, y asimismo refrenda principios “muy claros”: “No a la censura, no a la exclusión, no a la criminalización del disenso. Como Asamblea, seguiremos trabajando por nuestro cine. Un cine transnacional, libre, diverso, complejo y profundamente comprometido con la dura realidad de nuestro pueblo” aseveran.

Asamblea de Cineastas Cubanos
Asamblea de Cineastas Cubanos

También han suscrito la declaración Deymi D‘Atri (directora y fotógrafa), Ernesto Daranas (director y guionista), Rosa María Rodríguez (directora y productora), Kiki Álvarez (director y guionista), Katherine T. Gavilán (directora y actriz), Carla Valdés (directora y guionista) y Manuel A. Rodríguez Yong (productor y director).

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